domingo, 5 de abril de 2009

Uno bibliófilo y pícaro, como mi par de amigos

Para Francisco, el cinco de abril, y también para Rossana.

Picardía Mexicana

Un querido amigo me pidió que entre los doce regalos de diciembre reseñara la famosa Picardía mexicana, el libro que según cuenta la leyenda, fue escrito por sugerencia o casi mandato del presidente Adolfo López Mateos a su autor, Armando Jiménez. En una cena de esas agradables y divertidas, mi amiga Rossana me mostró Nueva picardía mexicana; este ex libris, que estaba suelto entre las páginas, salió de su ejemplar. 

Ex libris
Es de mis favoritos mexicanos: un linóleo colectivo del Taller de Gráfica Popular, que muestra la imagen de un libro abierto, con capitulares y la ilustración de una escena callejera. Una mano escribe con lápiz el lema: Lo popular como generador.

Ex libris
Ex libris A. Jiménez
En mi colección hay dos, pero no conocía este impreso sobre cartulina azul. Me los regaló Armando Jiménez, que padece la incurable enfermedad de la bibliofilia y es asiduo visitante de las librerías de viejo. Una vez que estaba con Mercurio en la Librería de Viejo de Donceles 75, se escuchó un fuerte llamado desde la entrada “¡Mercurio!, ¡te veo más turbado que ayer!” Mercurio se sonrojó en extremo, como nunca antes lo vi ni lo volví a ver después y saludó: “buenas tardes, maestro Jiménez...”


Portadilla

Le pregunté a Mercurio si conocía la primera edición que según el colofón apareció el 15 de septiembre de 1960 o al menos una edición anterior a la mía: la vigesimo sexta, de 1966, de cinco mil ejemplares. Me dijo que no. Que sospechaba que el cúmulo de ediciones y de ejemplares que deberían existir, seguramente era una atimaña de Jiménez para promover la especulación y la rareza de los ejemplares. Bibliófilo al fin. Yo recuerdo esta portada naranja, impresa además en verde, rojo, amarillo, rosa, y azul. El libro es común (se editado más de 121 veces); seguramente lo adquirirás con facilidad y te divertirás, si es que no lo has hecho ya antes, con sus picardías y su bibliofilia, porque está lleno de guiños, entre sátira y sátira, hacia la pasión por los libros de su autor.

Nueva Picardía Mexicana
De la segunda parte, Nueva picardía mexicana, extraigo un fragmento del prólogo que escribe Octavio Paz:
Mi amigo A. Jiménez me encargó el prólogo para esta obra. Acepté y al escribir los primeros párrafos me di cuenta de que, en lugar de ceñirme al tema, me perdía en vagabundeos y divagaciones. Decidí seguir a mi pensamiento sin tratar de guiarlo, y el resultado fue un texto de ciento cincuenta páginas que ha sido publicado en forma de libro [Conjunciones y disyunciones, Joaquín Mortiz, 1969].
[...]
Hay una relación indudable, aunque no completamente aclarada, entre pícaro, picardía y picar. Al principio, según Corominas, se llamaba pícaro a quien se ocupaba en los menesteres y oficios que designa el verbo picar: pinche de cocina, picador de toros, etcétera. Más tarde, la palabra pasó al lenguaje del hampa, como “denominación de otras actividades menos honestas pero en las que también se picaba o se mordía. ¿Hará falta recordar al mordelón mexicano? Si es pícaro el que pica, corta, hiere, muerde, espolea, enardece, irrita: ¿qué es picardía? Por una parte, es acción del pícaro; por la otra un chiste, un cuento, un dibujo humorístico y satírico. El acto real y el acyo simbólico: en un caso se pica la piel, o la bolsa ajena; en el otro, el pinchazo es imaginario.
De la primera, te dejo unos acertijos, ya ves que me gustan...

acertijo

acertijo1

acertijo2

6 comentarios:

jota pe dijo...

-- que original, y conozco a varios que ven este libro con desden, maravilla de texto

Francisco Duarte dijo...

Un gogol de gracias y otro de besos
Francisco

Martha, la de siempre dijo...

Como aprendo siempre de ti Selva: mil, mil gracias!! Disfruté mucho este post tuyo... Ya extrañaba leerte...

Anónimo dijo...

Muy buen artículo. Sin embargo, creo que vale la pena acotar el comentario de Mercurio.

Jiménez no sólo fué un bibliófilo, sino que también fue un muy cuidadoso editor de sus libros en impecables ediciones limitadas.

Aún más rara que la primera edición de la "Picardía" son las (al menos) 3 ediciones artesanales de 25 y 50 ejemplares que con el nombre de "Picaresca Mexicana" el autor distribuyó entre distintos literatos (como Alfonso Reyes, Rulfo, etc.; el ejemplar en mi poder perteneció a Don manuel Mejía Valera) para que le hiciesen comentarios, correcciones y sugerencias. Incluso contienen un capítulo de chistes que luego fue eliminado de la edición de Costa Amic.

No conozco la primera edición de la "Picardía", que se dice fue de 100 ejemplares y fue patrocinada por Marte R. Gómez. Sin embargo conozco la editio princeps de 100 ejemplares de la Nueva Picardía Mexicana, encuadernada en yute, y firmada en colofón por O. Paz, José Luis Cuevas, Alberto Beltrán, etc.

También es notable la primera edición de 100 ejemplares del "Anima de Sayula" editada por Jiménes, con ilustraciones de C.Musalem y prologada por Renato Leduc, considerablemente ampliada respecto de la que fue publicada en la edición de Picardía de Costa Amic.

Anónimo dijo...

Yo por allí tengo el original de 1960 pero no me acuerdo dónde. ¿Por qué no pones más páginas? No sabía que sólo se habían imprimido 100 ejemplares.

Eritreo Zarzal dijo...

Soy de los que lo ha leído. Me tocó además conocer a Jiménez en persona. El libro es una especie de versión impresa del personaje: Un interminable baúl de picardías. En la edición que cayó en mis manos venían varios prólogos; el de Rosario Castellanos tenía lo que le falta al libro, la intención de trascender la mera antología e indagar en el fenómeno de lo pícaro. Ojalá algún día alguien sesudo nos obsequie con una explicación de la picardía mexicana por excelencia, lo que Jiménez le aplicó a Mercurio, la esgrima verbal del albur.