
Mis ex libris contemporáneos favoritos son los japoneses.
Este, de Ryusei Okamoto, está impreso con casi 60 placas de colores diferentes, su calidad técnica es sorprendente. Aurelio Asiain aclaró que la feroz deidad en la parte superior es del dios del viento: está copiado de un biombo en el templo Kenni-ji en Kioto, en Gion. Esa divinidad tiene que ver con el avión: es un kamikaze (o sea: viento divino).
Revisé la obra de Okamoto ayer, y su obra es buena aunque algunas piezas un tanto decorativas. Y he aquí la maravilla del arte en los ex libris: se trata de marcas íntimas que serán resguardadas por las tapas de los ejemplares, hay artistas o propietarios –en este caso los dos son la misma persona– que deciden adherir a sus libros sus más profundas convicciones, o gustos, o intereses, aunque resulten chocantes a la moral o a la vista. A algunos bibliófilos de estos les falta suspicacia: no sospechan que hay fisgones en este mundo.
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Una invitación para ver
Mi inteligente alumna Daniela Correa dijo: "Me recordó al excéntrico fotográfo Araki Nobuyoshi, que aunque difícil de observar es muy interesante". Su atinada observación me llevó a otros dos ex libris que conozco de Okamoto. Encontré esto:
(ADVERTENCIA: tiene contenido explícito)
http://artmagazine.arcadja.it/wp-content/uploads/image/nobuyoshi-araki.jpg
http://static.picassomio.com/images/art/pm-35427-large.jpg
http://eloszezon.freeblog.hu/files/Araki%20Nobuyoshi.jpg
La acompaño con una foto de la exposición donde descubrí a este inquietante artista de ex libris (y que se ve mejor de cerca).
